FLORIANÓPOLIS.- El Estado de Santa Catarina, en el sur del Brasil y fronterizo con la Argentina, volvió a vivir una noche de terror entre el lunes y ayer (por sexto día consecutivo) ante siete nuevos ataques criminales a automóviles, camiones y colectivos, según el relevamiento de la Policía.
A raíz de los atentados, la Gobernación dispuso que haya escolta policial en los ómnibus (principalmente en el horario nocturno), y anunció que desplegará 1.500 nuevos agentes. Pese al aumento en la seguridad, en las últimas horas se repitieron los apedreos o incendios de vehículos en cinco ciudades, protagonizados por hombres armados y encapuchados.
El caso más grave ocurrió en la ciudad turística de Joinville, cuando un hombre a bordo de una motocicleta realizó disparos contra un efectivo de la Policía Militarizada y fue abatido por otro de los agentes. Entre las localidades afectadas están Criciúma e Itapema, donde el pasajero de uno de los vehículos atacados con piedras sufrió heridas.
La ola de violencia es atribuida por las autoridades a organizaciones criminales y bandas de narcotraficantes, entre ellos el llamado Primer Grupo Catarinense (PGC), cuyos integrantes son presos del penal de Sao Pedro de Alcântara, localizado a 30 kilómetros de Florianópolis y cuyo régimen interno se endureció recientemente. La actual serie de ataques se inició el 30 de enero, y desde entonces se registró un total de 54 incidentes violentos en 18 ciudades, que incluyen tiroteos contra edificios policiales e instituciones públicas.
En un canal de televisión local se difundió una grabación entregada en forma anónima en la Municipalidad de Florianópolis, en la que un hombre denuncia actos de violencia contra los presos en tres penales de la región. "De seguir así, la bomba explotará. Si no atienden a nuestros derechos acá en el penal, la bomba explotará", se advierte.
El débil control carcelario quedó expuesto, además, con la fuga de 27 presos por un túnel hasta el sistema de cloacas de la cárcel de Vicente Piragibe, en la zona norte de Río de Janeiro.
El hecho ocurrió el domingo, en coincidencia con el inicio de los desfiles callejeros del Carnaval, de los que participan más de 650.000 personas. Cuatro de los reos fueron recapturados. Según el diario O Globo, ese penal es uno de los más precarios del país, con apenas 10 inspectores para vigilar a 1.700 detenidos y la mayoría de los presos tiene régimen semiabierto. (Télam-DPA)